lunes, 13 de abril de 2009

RESUCITÓ!!!

Aleluya! ¡Aleluya!

El que siendo Dios inmortal se hizo hombre mortal, el que nació para poder morir, murió como lo había anunciado y resucitó como lo había profetizado.
El sepulcro está vacío!.-
Después de un sábado de horas largas y silenciosas, después de una noche negra de recuerdos y ecos dolorosos, Llegó un amanecer mayor que todos los amaneceres: el amanecer de la resurrección de Cristo.
Un gran día, ese primer día de la semana, fue el día de días porque de las entrañas de la tierra surgió el sol para alumbrar a todos los hombres, y salió para nunca jamás volver a ocultarse.

Sucedió el primer día de la semana. Primero fueron las piadosas mujeres y encontraron el sepulcro vacío. Luego, con la noticia, Pedro y Juan fueron corriendo. Juan llegó primero y le cedió a Pedro el paso para que entrara y viera. Allí sólo estaban las sábanas con que envolvieron el cuerpo del Señor y el sudario con que le cubrieron el rostro.
Dichoso día, memorable día.
Los judíos eran observantes del sábado. Era sagrado ese día y hasta con rigor; con exceso guardaban el séptimo día fieles a la ley. Si Dios hizo cuanto existe, lo visible y lo invisible, en seis días --días de Dios-- y el séptimo descansó, así el pueblo escogido le destinaba el séptimo día a Dios.
Mas llegó la plenitud de los tiempos, y porque Cristo resucitó el domingo, éste el primer día de la semana es “dies Domini”, día del Señor.

La resurrección de Cristo trae inmensa alegría al creyente, porque es la clave del cristianismo. Cristo resucitó y vive, es el fundamento de la fe del cristiano.
San Pablo les escribió a los filipenses: “Alégrense con el Señor. Les repito, alégrense. El Señor está cerca” (Fil 4,4).
Mas no sólo se piense en cercanía: el Señor está presente, está aquí y ahora. Sigue viviendo y actuando en su Reino, en la Iglesia. Su presencia es de todos los días; su acción en la palabra y en los sacramentos es de todas las horas.
La presencia de Cristo es una bella y consoladora realidad; en las pruebas, en las luchas, en las dificultades, el hombre de fe siente la fuerza y la luz para caminar y seguir.

La resurrección de Cristo trae absoluta esperanza a todos los marcados con el signo de la muerte, a todos los agobiados ante la certeza de que han de morir, porque Él murió y resucitó, Él pasó por la muerte para llegar a la vida, para que todos los que lleguen a la muerte, por Él lleguen a la vida.
Cualquiera de los cristianos de distintas edades y condiciones, razas y culturas, si se le pregunta ¿para qué eres cristiano?, responderá: “Porque sé que voy a morir y quiero, después de esta vida, la vida después de la muerte, ya no en el tiempo, sino en la eternidad; y por Cristo, vencedor de la muerte, tendré vida”.

“Acuérdate de Jesucristo, el Señor Resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Si morimos con Él, viviremos con Él” (II Timoteo 2, 8).

FELIZ PASCUA QUERIDOS AMIGOS
Mar-C
www.marcelagael.com

2 comentarios:

claudia dijo...

feliz pascua de resurreccion...querida hermana y amiga...qu el señor te bendiga...con cariño ..claudia y nicolas

Walter Albrecht dijo...

ESTIMADA MARCELA!

Recibe mis saludos en estás fechas tan importantes.

MUY FELICES PASCUAS, Nuestro Buen y Amante Dios resucitó. Ya todo es posible para nosotros.

Un abrazo desde Colombia y muchas Benciones